- Enfrenta presión regulatoria, de inversionistas o de su propia fuerza laboral en materia de igualdad, diversidad e inclusión, y quiere responder con solidez técnica, no con buenas intenciones.
- Tiene iniciativas de igualdad e inclusión, pero no está viendo resultados concretos en retención, clima laboral, rentabilidad o pipeline de liderazgo.
- Quiere fortalecer su gobierno corporativo con perspectivas de igualdad antes de que los problemas se conviertan en crisis costosas.
- Está comprometida a construir un pipeline de liderazgo sostenible, incluyente y medible.


